La alcaldesa defiende en una carta el carácter “obligatorio” de la medida y Felipe García detalla las ayudas previstas
El Ayuntamiento de Alhama de Murcia afronta la implantación de la nueva tasa de residuos con un mensaje claro trasladado directamente a los vecinos: es una medida obligatoria, pero se ha diseñado para que sea lo más justa posible. Así lo explica la alcaldesa, Rosa Sánchez, en la carta remitida a los domicilios, donde reconoce que el cambio puede generar inquietud, pero insiste en que responde tanto a una exigencia legal como a un problema ambiental de fondo.
En ese escrito, la regidora sitúa el contexto: la gestión de los residuos se ha convertido en uno de los grandes retos actuales y “nuestro planeta ha dicho basta”, por lo que reducir, reciclar y separar ya no es una opción, sino una responsabilidad colectiva. Además, recuerda que la normativa estatal derivada de Europa obliga a que esta tasa cubra el coste real del servicio, algo que todos los ayuntamientos deben aplicar.
A partir de ahí, Alhama ha planteado un modelo basado en tres ejes: justicia social, compromiso ambiental y responsabilidad. La alcaldesa subraya que el objetivo ha sido evitar que el recibo suponga una carga excesiva para las familias, introduciendo bonificaciones que permitan adaptarlo a distintas situaciones personales y económicas.
En paralelo a esta explicación directa a la ciudadanía, el concejal de Hacienda, Felipe García, ha detallado el alcance concreto de esas reducciones, insistiendo en que no se trata de una decisión política voluntaria, sino del cumplimiento de un mandato legal que se ha aplicado con criterios de equidad.
Entre las bonificaciones destacan un 30% de reducción automática para mayores de 65 años y un 40% para hogares con ingresos iguales o inferiores al Salario Mínimo Interprofesional, previa solicitud.
A estas ayudas se suma un bloque de incentivos ligados al reciclaje. El uso del contenedor marrón o el compostaje doméstico permite aplicar reducciones del 15%, mientras que el uso del ecoparque puede alcanzar entre un 10% y un 20% según la frecuencia. En conjunto, todas las bonificaciones tienen un límite máximo acumulable del 50% en el recibo.
El tejido empresarial también forma parte de este modelo. Los negocios de alimentación y hostelería que acrediten una reducción efectiva de residuos, especialmente mediante acuerdos con entidades sociales, podrán beneficiarse de descuentos de entre el 15% y el 30%.
El Ayuntamiento de Alhama de Murcia señala que la tasa se ha ajustado al mínimo permitido por la normativa, evitando aplicar los máximos posibles, lo que sitúa al municipio entre los importes más moderados de la Región. En la carta, la alcaldesa reafirma además su compromiso de seguir revisando el sistema para mejorarlo y adaptarlo a la realidad de los vecinos.
“Mi compromiso es continuar revisando este modelo, mejorarlo en todo aquello que sea posible y defender siempre los intereses de nuestros vecinos en cada decisión que tomemos”, señala.
El consistorio acompaña esta implantación con información directa, recursos y canales de atención para resolver dudas, en un proceso que busca equilibrar la obligación legal con medidas de apoyo. El objetivo final, según se traslada desde el Ayuntamiento, es avanzar hacia un modelo más sostenible sin dejar atrás a quienes más lo necesitan.