Dos días de trabajo voluntario, música popular y gastronomía convierten la Matanza en una de las citas más esperadas del calendario festivo de Alhama de Murcia
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La XIV Fiesta de la Matanza ha vuelto a llenar este fin de semana el recinto ferial Nueva Espuña de aromas, música y vida compartida, en una celebración donde la gastronomía tradicional y el trabajo colectivo han sido los grandes protagonistas. Durante dos intensas jornadas, cientos de vecinos y visitantes han disfrutado de elaboraciones, degustaciones y actuaciones musicales que han convertido la Matanza en un punto de encuentro intergeneracional, marcado por el ambiente familiar y el esfuerzo de decenas de personas voluntarias.
Uno de los momentos más destacados de esta edición ha sido la entrega de la Manita Dorada, el reconocimiento que la fiesta concede a quienes han trabajado de forma constante por mantener viva esta tradición. Este año ha recaído en Lázaro Portero, colaborador desde los primeros años y figura muy querida dentro del equipo de matachines. La alcaldesa, Rosa Sánchez, subrayó durante el acto que “la Matanza es una de las fiestas más esperadas porque permite disfrutar de nuestra gastronomía y del producto que nos da la matanza del cerdo, pero sobre todo por la colaboración de tantas personas que participan en ella”. En ese sentido, destacó que el reconocimiento concedido a Lázaro Portero “es un homenaje merecido por su compromiso durante tantos años, siempre al pie del cañón, y por el cariño que le tienen sus compañeros y el pueblo”.
Visiblemente emocionado, el propio Lázaro Portero agradeció la distinción asegurando sentirse “muy orgulloso” por el reconocimiento de sus compañeros. “Llevamos catorce años colaborando con esta gran familia que hace posible la Matanza. Yo hago lo que haga falta, desde preparar costillas, salchichas o lo que me pidan. Lo importante es que la gente joven vea que esta tradición es espectacular y que no se pierda, porque esto es una gran familia y una fiesta muy importante para Alhama”, señaló.
La programación del sábado y del domingo combinó la elaboración tradicional de embutidos, migas y olla fresca con actuaciones de rondallas, cuadrillas y grupos folclóricos, además de talleres infantiles y degustaciones que congregaron a miles de personas, muchas de ellas llegadas desde fuera del municipio. El concejal de Festejos, Antonio García Martínez, destacó que “tras una mañana intensa elaborando morcillas, salchichas y disfrutando de la paella con productos de la matanza, la fiesta continuó con muchísima gente y con las actuaciones tradicionales”. También remarcó la importancia de la participación voluntaria y la convivencia entre generaciones: “Aquí se ve una unión muy bonita entre gente joven de las peñas festivas y matachines con experiencia, todos trabajando de forma desinteresada para el pueblo”.
El edil subrayó además el carácter abierto de la Matanza, que cada año atrae a visitantes de otros municipios, y agradeció la implicación de los colaboradores y patrocinadores, entre ellos Tomás y José Fuertes, de la empresa ElPozo, principal patrocinador del evento y presentes estos días.
Con la degustación final de la olla fresca y los paparajotes, la XIV Fiesta de la Matanza se despidió dejando, un año más, la imagen de un pueblo volcado con sus tradiciones, demostrando que la Matanza es mucho más que una cita gastronómica: es memoria, convivencia y trabajo compartido.