
















Rosa Sánchez destaca la colaboración entre Ayuntamiento y parroquia y el esfuerzo de las familias por mantener el camposanto lleno de vida y color
Centenares de vecinos y vecinas pasaron durante la jornada del 1 de noviembre por el cementerio Nuestra Señora del Carmen para conmemorar el Día de Todos los Santos, una fecha muy arraigada en Alhama que combina el recuerdo, la tradición y el reencuentro familiar. El camposanto se llenó de flores y de gestos de cariño hacia quienes descansan en él, en un ambiente sereno y respetuoso.
Durante los días previos, muchas familias se dedicaron a limpiar, pintar y embellecer los espacios donde reposan sus seres queridos, dejando un lugar especialmente cuidado y lleno de color. La celebración culminó con la tradicional misa de campaña, oficiada por el párroco de la Iglesia de San Lázaro, Ismael Sánchez Gómez, que reunió a numerosos alhameños en torno al recuerdo y la oración.
El dispositivo especial organizado por la Concejalía de Dependencias, con la colaboración de Policía Local y Protección Civil, permitió que la jornada se desarrollara con normalidad, garantizando la seguridad y la fluidez de accesos en una fecha de especial afluencia.
La alcaldesa de Alhama de Murcia, Rosa Sánchez, destacó la belleza y el significado de esta jornada, subrayando que la gran afluencia de personas convirtió el cementerio “en un entorno especialmente hermoso, lleno de color por las flores que tantas familias han colocado con amor y dedicación”. Añadió que “cada rincón ha reflejado el esfuerzo y el cariño de tantas manos que, en estos días, limpian, pintan, arreglan y embellecen el lugar donde reposan nuestros antepasados”. También quiso reconocer “la colaboración que, un año más, presta el Ayuntamiento junto a la parroquia para que todo transcurra con la serenidad que merece esta jornada, así como el trabajo de Policía Local y Protección Civil, siempre atentos a la seguridad y bienestar de los vecinos”.
El Día de Todos los Santos volvió a poner de manifiesto en Alhama de Murcia el valor de las tradiciones y la importancia del recuerdo colectivo, en una jornada que unió memoria, respeto y convivencia.