









El Pub Ruta, uno de los locales más emblemáticos de la vida nocturna en Alhama, ha cumplido 38 años y su gerente, conocido como Mome, lo ha celebrado en un momento especial: a las puertas de su jubilación. Oficialmente le corresponde en mayo del próximo año, aunque confiesa que le gustaría retirarse antes, si fuera posible, el próximo 31 de diciembre. Mientras tanto, ya hay personas interesadas en continuar con el local para que no se apague su historia.
Recordando los comienzos, Mome explicó que trabajaba en el sector del calzado con un tío suyo cuando, junto a sus amigos “Pito” y Paco Espadas, decidió emprender una aventura distinta. Coincidían como camareros los fines de semana en el pub Ebony con su amigo Pito y de aquellas conversaciones surgió la idea de abrir un bar diferente, con personalidad propia, en un momento en que en Alhama no había nada parecido. Buscaron un espacio sin vecinos colindantes y dieron con el lugar perfecto: el que aún hoy ocupa el Pub Ruta.
La apertura se produjo en 1987 y, según cuenta, los primeros años fueron “geniales”. Con pocos recursos y mucha imaginación, lograron dar forma a un local que pronto se convirtió en referencia, «con mucho rock and roll y rockabilly». Entre sus elementos más originales destacó desde el principio la cabina de camión que todavía se conserva en el interior. La encontraron abandonada en un campo de Totana y, con la ayuda de un chapista, lograron instalarla y convertirla en el corazón del bar. Para el resto de la decoración acudieron a desguaces, donde consiguieron puertas, chapas y otros materiales con los que levantaron el local casi desde cero.
Durante las casi cuatro décadas de trayectoria, el Pub Ruta ha sido punto de encuentro de varias generaciones de alhameños. “El público siempre ha sido joven”, señala Mome, aunque reconoce que ahora conviven tanto veteranos de sus inicios como nuevas generaciones. Incluso, bromea, ya tiene clientes que son nietos de aquellos primeros que cruzaron la puerta.
El camino no ha estado exento de dificultades. La crisis económica, la pandemia y la falta de apoyo institucional han supuesto momentos duros, a los que se unió la enfermedad y posterior fallecimiento de su socio Pito, con quien compartió gran parte de este viaje. Desde entonces, Mome ha llevado el negocio en solitario.
Ahora, afronta el futuro con ilusión y también con cierta incertidumbre. Su idea es disfrutar de una vida más tranquila, dedicar tiempo a su familia, a la pintura, al modelismo, a investigar en los archivos y a cuidar de su salud. “Sé que me costará adaptarme, pero es el momento de cambiar de vida”, confiesa.
Con motivo del aniversario, el pasado sábado se celebró una fiesta especial en la que convivieron y bailaron varias generaciones de alhameños. La música estuvo en manos de Javi Rodenas, Paco Espadas y DjVoy, que pusieron ritmo a una noche inolvidable en el Pub Ruta.