“Ipar” (Norte en euskera) traza un recorrido visual entre Bilbo, Donostia, Oviedo, Gijón y el Sella a través de la mirada de padrino y ahijado
La Casa de la Cultura acoge desde el 12 de febrero la exposición conjunta del artista plástico alhameño Valero y el fotógrafo Alejandro Serrano Sánchez, una propuesta que dialoga entre pintura y fotografía bajo el título “Ipar”, término en euskera que significa “norte”, y que puede visitarse hasta el 12 de marzo.
La muestra plantea un recorrido que une Bilbo, Donostia, Oviedo, Gijón y el Sella a través de la mirada de ambos creadores, conectando paisaje, memoria, agua y ciudad en un mismo hilo narrativo. No es sólo una suma de obras, sino un viaje compartido con el norte como referencia simbólica y geográfica.
Valero, autor del cartel anunciador de la 46ª edición del Festival Internacional de Cante Flamenco de Lo Ferro, centró buena parte de su intervención en agradecer y contextualizar el sentido del proyecto.
Recordó que su ahijado ya había dado las gracias “a todo el mundo”, pero quiso detenerse en una figura concreta: Francisco Rodríguez Buendía, conserje de la Consejería de Cultura. “Sin su experiencia y su saber no hubiera sido tan fácil montarla”, afirmó, reivindicando el trabajo silencioso que sostiene cualquier iniciativa cultural.
También agradeció a Alejandro haberle hecho partícipe “de esta pequeña muestra, de este proyecto tan ilusionante llamado Ipar”, subrayando que el título no sólo alude al norte geográfico, sino también a la necesidad de orientación interior que acompaña todo proceso creativo.
Durante su discurso evocó el inicio tradicional del Descenso Internacional del Sella, que cada primer sábado de agosto arranca con la lectura solemne que autoriza la carrera en Arriondas. A partir de esa referencia explicó que su participación se concreta en una serie de bocetos vinculados a un trabajo en curso titulado “Sella”, donde se centra en las canoas, el río, los márgenes, el movimiento del agua y los colores. Para Valero, la prueba deportiva es también tradición, paisaje y emoción colectiva.
El artista compartió además una reflexión que le dedicó en su día el alhameño Fernando Valverde —Fernando El Botas—, al que definió como “un gran artista un tanto olvidado”. Recordó su idea de que no todo lo pintado es necesariamente arte, ilustrándolo con la metáfora del gato pintado que se multiplica en la imagen pero no se convierte por ello en obra artística. Con esa evocación, quiso dejar claro que esta exposición también va dedicada a su memoria.
La alcaldesa, Rosa Sánchez, también quiso poner en valor la propuesta. “La exposición ‘Ipar’, que une las fotografías de Alejandro Serrano y las pinturas de Diego Valero, nos muestra dos miradas distintas pero profundamente conectadas por la sensibilidad y el amor por los detalles”, señaló. Añadió que la muestra invita a mirar donde casi nunca miramos, más allá de lo grande o lo que está bajo los focos, y a descubrir la belleza de los rincones y de las escenas cotidianas. “Mi enhorabuena por esta propuesta tan honesta y necesaria, que invita a detenerse y observar con calma”, concluyó.
Por su parte, Alejandro Serrano Sánchez agradeció al Ayuntamiento de Alhama, a la alcaldesa Rosa Sánchez, a la concejala de Cultura Alicia Martínez, al personal del área y a los colaboradores que han respaldado el proyecto. Tuvo palabras especialmente emotivas para su padrino, Valero, a quien definió como compañero de vida y referente artístico.
El fotógrafo defendió su trabajo como una necesidad personal. Aseguró que fotografía para sí mismo porque le hace feliz, comparando esa sensación con escuchar una canción que pone la piel de gallina. Considera la fotografía una forma de expresión poderosa y una vía de escape, casi terapéutica, y sostiene que cualquiera que se atreve a exponer su obra para que sea juzgada merece respeto y puede considerarse artista.
La exposición, que nace tras cumplirse en 2025 el décimo aniversario de la primera muestra de Alejandro —aunque finalmente se haya materializado en 2026—, está dedicada también a personas que marcaron su trayectoria artística y vital.
“Ipar” propone así un viaje entre norte y memoria, entre agua y ciudad, entre pintura y fotografía, firmado por padrino y ahijado que comparten no sólo lazos familiares, sino una misma necesidad de crear.
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