



















La Procesión del Silencio, organizada por la Cofradía de San Juan Evangelista, ha sido un acto más, emblemático de la Semana Santa en Alhama de Murcia. Este evento se celebró, como cada año, el Jueves Santo a las 22:15 horas, con un itinerario que recorrió las principales calles del municipio, partiendo desde la Parroquia de la Concepción.
La Cofradía de San Juan Evangelista fue fundada en 1921, aunque fue en 1947 cuando introdujo la Procesión del Silencio en su repertorio. Este acto, que inicialmente comenzó con una pequeña participación, se consolidó rápidamente como uno de los más destacados de la Semana Santa alhameña. A lo largo de los años, la procesión se fue enriqueciendo tanto en participación como en solemnidad, manteniendo su esencia de recogimiento y espiritualidad.
El pregonero de este año, que se confesó «blanco y sanjunista», dedicó unas emotivas palabras a esta procesión, recordando con cariño: «Noche de Jueves Santo, muy especial para las procesiones de nuestro pueblo. ¿A quién no le gusta esa procesión cargada de pasión? De luces apagadas, de imágenes bellísimas, de palios, de manolas, de respeto, de devoción, de olor a incienso, de flores de cera, de sonido de tambor, de saetas que rompen el silencio, de penitentes… Noche mágica para Alhama.» Sus palabras reflejaron el sentir de muchos alhameños que, año tras año, esperan con emoción esta noche tan especial.
Este año, la emoción se vio reforzada con la voz de Maribel Castillo, que le cantó al Cristo del Rescate y a la Virgen de la Esperanza en distintos momentos del recorrido. Su voz, cargada de sentimiento, rompió el silencio con saetas que calaron hondo entre los presentes. También sonó una trompeta interpretando el tradicional «Silencio», una de las notas más esperadas y sobrecogedoras de la noche, que llenó de solemnidad el ambiente mientras los pasos avanzaban entre la multitud.
Procesionaron el Beso de Judas, la Presentación de Jesús al Pueblo, el Cristo del Rescate y la Virgen de la Esperanza. Estos pasos fueron portados con devoción por los miembros de la Cofradía, acompañados de la música solemne de la Banda de Tambores y Cornetas, que interpretó marchas procesionales y acentuó la seriedad del acto, contribuyendo a crear un ambiente profundamente emocional y espiritual.