





La noche del jueves 10 al Viernes de Dolores se vivió un momento emotivo con la Serenata a la Virgen de los Dolores en la puerta de la Casa Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores y la Soledad.
Organizado por la Archicofradía de Ntro. Padre Jesus Nazareno, el anterior párroco de la inglesa de San Lázaro, José Prior, fue el encargado de felicitar a la Virgen y se contó con la presencia de los musicos de Sonata, dirigidod por Rafa y Mari que le cantaron a la Virgen
Este es el texto de José Prior:
“Cinco clavos se agarran a tus sienes
Y de dolor te están volviendo loca.
Cinco aceros te fijan a la roca
En la que al lado del hijo, te sostienes.
Esos cinco misterios, del rosario, son los bienes
Con los que al llanto la madre nos convoca
Y por eso, pendientes de tu boca,
Rezándolos aquí nos tienes.
Getsemaní, oscura y triste noche,
Azotes y columna, los lictores,
De espinas constelada la corona,
La marcha hasta el calvario y como broche
Que cierra del rosario los dolores
Por nosotros, su muerte, a la hora nona.
Virgen santísima, farola de amor en la alborada.
Promesa del perdón en que confío.
Lucero eres de paz, eres rocío.
Pura y limpia paloma, de dios enamorada.
Dichosa tú has creído, porque lo que te ha dicho el señor se cumplirá (lc 1, 3)
Feliz tu que has creído”.
Estas palabras te la dirige santa Isabel cuando la visitas en la montaña de Ein Karem.
En verdad no existe mayor motivación para ser feliz que fiarse de Dios, que poner en El nuestra confianza. El cumple siempre.
Y pidiendo prestadas estas palabras a santa Isabel, te digo, te decimos: felicidades Santísima Virgen porque has creído. Y gracias a tu fe ha tomado carne la palabra eterna de Dios: Jesucristo, tu Hijo.
Es costumbre al felicitar entregar un regalo; tu hermandad cuidará que no falten rosas a tus pies durante esta semana trágica de pasión y gloria; no faltaran hombros para elevarte al cielo y vueles sobre las calles de Alhama entre música y marchas marciales.
¿Qué te podemos regalar los demás?
Sin duda aliviar tu dolor.
Dolor que se aminora cuando tratamos con bondad a los ancianos, cuando gastamos nuestro tiempo y habilidades con los enfermos, cuando dibujamos una sonrisa en el rostro de los que se sienten apenados. También cuando ves que cuidamos a los más pequeños, que estamos pendientes de ellos, como tú hiciste con Jesús.
En definitiva, vivir en cristiano, vivir intentando imitar a tu Hijo Jesucristo, como tú hiciste a lo largo de toda tu vida y ahora le gozas en el cielo, donde queremos contemplarte un día y saborear plenamente la felicidad.
Y junto a nuestra felicitación, permítenos Señora una súplica: como hiciste en las bodas de Canaan, y has seguido haciendo siempre. Intercede ante tu Hijo para que cuide de esta Iglesia de Alhama, de sus sacerdotes, de las vocaciones al sacerdocio, de las hermandades y cofradías, para que vivan más hondamente el evangelio de tu Hijo; alienta a los enfermos, cuida de los ancianos, que esté cerca de los niños y los jóvenes, que tanta orientación necesitan. Ruega para que las familias se parezcan a la tuya de Nazaret y Alhama sea poco a poco un pedacito de la Jerusalén celeste.
Y si comencé con las palabras de Santa Isabel, quiero terminar con las de San Gabriel a las que os animo e invito a que os unáis, para juntos saludar y felicitar a la madre de Dios.
Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
En ti confiamos, a ti acudimos.
Feliz tu que has creído.
Santa María, ruega por nosotros