Promoción turística, refuerzo ambiental y apuesta por la alimentación local marcan el inicio del año en el territorio

Sierra Espuña ha comenzado 2026 reforzando una idea que va más allá de la promoción puntual: construir un modelo de desarrollo que combine turismo, protección del entorno y fortalecimiento del medio rural. En las últimas semanas se han producido tres movimientos que, leídos en conjunto, dibujan una estrategia clara para los municipios de Aledo, Alhama de Murcia, Librilla, Mula, Pliego y Totana.
Por un lado, el territorio inició en Madrid, en el marco de Fitur, su ofensiva promocional 2026. El objetivo es consolidarse como destino de interior de referencia para quienes buscan escapadas de naturaleza y experiencias auténticas. La gira profesional continuará por varias ciudades de España y Portugal, donde se están presentando propuestas concretas de uno, dos y tres días dirigidas a agencias de viaje y turoperadores.

Pero la promoción exterior coincide con un paso relevante en el plano ambiental. El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de la Zona Especial de Conservación (ZEC) de Sierra Espuña y los planes de gestión de los espacios protegidos de Sierra Espuña, Barrancos de Gebas y Llano de las Cabras. La medida consolida el marco jurídico de protección dentro de la Red Natura 2000 y refuerza la planificación conjunta del Parque Regional, la ZEPA y el Paisaje Protegido, incorporando además medidas específicas para la conservación de flora especialmente sensible.

A ese eje ambiental se suma el impulso al sector agroalimentario local. El Grupo de Acción Local del Territorio Sierra Espuña ha sido seleccionado para participar en la tercera edición del Programa Terralimenta, una iniciativa que promueve proyectos de alimentación sostenible en el medio rural. Esta incorporación permitirá avanzar en el proyecto ALIMENTAE, orientado a fortalecer la producción local, mejorar la cooperación entre actores del territorio y avanzar hacia un sistema agroalimentario más territorializado y sostenible.
Turismo, conservación y producción local no aparecen así como líneas aisladas, sino como piezas de un mismo planteamiento: atraer visitantes sin poner en riesgo el entorno, reforzar la economía rural y consolidar un modelo que mire al largo plazo. Sierra Espuña no sólo se promociona; también ordena, protege y planifica el territorio que quiere mostrar.