








Más de 25 años de tradición convierten su canto en uno de los momentos más sentidos de la procesión organizada por la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y la Soledad
La voz de Sara Cerón volvió a detener el tiempo en la noche del Viernes de Dolores en Alhama de Murcia. Su interpretación del ‘Ave María’ de Franz Schubert se elevó como una plegaria compartida, cargada de emoción, memoria y fe, en uno de esos instantes que forman ya parte de la identidad más profunda de la Semana Santa alhameña.
La escena se repite cada año en la calle Empedrá, en el transcurso de la procesión organizada por la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y la Soledad. Es allí donde Sara, desde el balcón de la casa de su hermana Lali y su cuñado Diego Conesa, vuelve a encontrarse cara a cara con la Virgen en un momento íntimo que termina siendo colectivo.
Antes de comenzar, Sara compartía unas palabras que reflejan el significado profundo de este gesto, marcado en esta ocasión por las dificultades de salud que, hasta el último momento, pusieron en duda su presencia:
“No he sabido a ciencia cierta hasta el último momento si podría estar en tu cita y podría hacer lo que tantos años llevo haciéndote, que es elevar una plegaria al cielo por motivos de salud.
Pero tú, madre, he sentido que me ha dado la fuerza suficiente para que hoy volvamos a estar.
Frente a frente, mirada con mirada, elevando una plegaria por los que vendrán, por los que estamos y por los que, por desgracia, nos han ido abandonando con el paso de los años, pero siempre, siempre aparecen a través de mi voz, elevando una plegaria al Dios que está en el cielo.”
Tras estas palabras, su interpretación volvió a sobrecoger a los presentes. No es un gesto improvisado ni reciente: Sara lleva más de un cuarto de siglo manteniendo viva esta tradición. En sus inicios lo hacía acompañada por el Coro Rociero, pero con el paso del tiempo asumió en solitario este canto que hoy forma parte de la memoria emocional del Viernes de Dolores.
La procesión cuenta además con la participación de efectivos de Brigada Rey Alfonso XIII II de La Legión, desplazados desde la base de Viator (Almería), cuyos legionarios acompañan el desfile junto a su unidad de música. Su presencia, ya habitual en esta jornada, aporta solemnidad y refuerza el carácter singular de esta cita dentro del calendario cofrade local.
El público, los cofrades y quienes cada año esperan este instante saben que no es solo una interpretación musical. Es una plegaria compartida, un homenaje a quienes ya no están y una forma de dar sentido al paso del tiempo desde un mismo lugar, con la misma mirada y con una voz que sigue siendo el hilo que une generaciones.
Un momento que, una vez más, volvió a quedar grabado en la memoria colectiva de Alhama.