La concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Alhama, Nani Navarro, del PSOE, ha salido al paso de las reacciones surgidas tras la denuncia por un presunto tocamiento a una menor en la piscina municipal, un episodio que —según sus palabras— “ha sacudido la tranquilidad del municipio y ha puesto a prueba la altura moral y política de quienes nos representan”.
Navarro ha criticado duramente que “ciertos sectores hayan optado por instrumentalizar el dolor, utilizando a una familia y la preocupación social como palanca para generar confrontación”.
Desde el equipo de Gobierno local, asegura, “condenamos sin paliativos cualquier acto que atente contra la libertad, la integridad o la dignidad de las mujeres. Por eso actuamos de manera rápida y eficaz. Que se investigue, que se repare el daño, pero que no se utilice”.
La edil ha señalado directamente a VOX por agitar discursos sobre inseguridad y migración “completamente alejados de la realidad de nuestro municipio”, recordando que “la delincuencia en Alhama viene descendiendo desde hace meses y la convivencia es un valor que muchas localidades quisieran para sí”.
En relación con la concentración organizada en el complejo Guadalentín, ha afirmado que “se lanzaron afirmaciones escandalosas, hablando de una supuesta ‘violación brutal’, de ‘terror migrante’, y de que ‘no se puede salir a la calle’, sin respeto alguno ni por los hechos reales ni por la convivencia que tanto ha costado construir”.
Más grave aún, según Navarro, fue la intervención del número 11 de la candidatura del PP local, quien propuso públicamente “ahogar” a los agresores y “moler sus restos”. Para la concejala, “es un lenguaje brutal, inhumano y profundamente indigno de cualquier persona que aspire a representar a su comunidad”. Aunque el autor de esas palabras se justificó luego como un “arrebato”, la edil insiste: “El daño ya estaba hecho. No podemos normalizar este tipo de declaraciones, vengan de donde vengan”.
“Cuando la política abandona su papel de solucionar problemas y se convierte en amplificador de odios, la sociedad pierde”, reflexiona Navarro, quien recalca que “no se puede permitir que un hecho aislado y grave se convierta en excusa para criminalizar colectivos o poner en duda la convivencia que tanto valoramos”.
“Los líderes políticos debemos dar ejemplo. No cabe tolerar que se utilicen las instituciones para justificar el racismo o sembrar el caos”, afirma. Y añade: “Hay que trazar una línea clara entre la defensa de la convivencia y el discurso del odio”.
Para concluir, Navarro subraya el modelo de comunidad que defiende desde su concejalía: “Aquí convivimos personas de muchas procedencias, con historias distintas, pero con un objetivo común: vivir en paz, criar a nuestras hijas e hijos en un entorno seguro y justo, y crecer como comunidad. Lo que ha ocurrido esta semana no define quiénes somos, pero sí exige una respuesta clara de quiénes no queremos ser”.
Y sentencia: “Si algún día tuviéramos que explicarles a nuestros hijos por qué fracasamos, que no sea porque callamos. Que no sea porque tuvimos miedo de defender la dignidad. Que no sea porque dejamos que los que más gritan decidan por todos”.