El presidente del Paso Negro destaca la participación y pide cuidar los detalles en su balance de la Semana Santa 2025








Miguel Ángel Redondo, presidente de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y la Soledad, ha hecho balance de la Semana Santa 2025, marcada por la lluvia tanto en su inicio como en su final. Aun así, considera que ha transcurrido “dentro de la normalidad, con sus detalles a corregir, momentos a pulir, situaciones a mejorar y aspectos a destacar”.
En su valoración, Redondo ha hecho autocrítica desde el seno de la organización: “Seguimos cometiendo errores que desde fuera no se ven, pero que están ahí y debemos seguir trabajando para que no se produzcan. De igual modo, se ven cosas que parecen estar mal pero que no lo están, y tenemos que trabajar para que no lo parezcan”.
Uno de los aspectos en los que ha insistido es la importancia de cuidar los detalles que rodean a las procesiones. “Hay que prestar atención a la indumentaria, al saber estar, evitar los carritos de bebé, y hacer que la gente entienda que una procesión no es un desfile de carnaval ni unas carrozas”, ha señalado. En este sentido, ha pedido comprensión con los niños, especialmente en días como el Domingo de Resurrección, “pero los adultos deberíamos saber y transmitir lo que representa y significa una procesión”. Una llamada de atención que también ha extendido al público asistente: “Entre todos debemos intentar mantener lo que requiere una procesión y evitar gritos, risas, o algo tan simple como no cruzar por en medio, y mucho menos delante de una imagen”.
Redondo ha hecho una reflexión sobre la necesidad de mantener la unidad interna en estos actos. “Tanto a nivel interno como institucional, nuestras diferencias siempre estarán ahí, pero tenemos que ser capaces de hacer que no interfieran en el devenir de las procesiones. Si todos remamos en la misma dirección, el barco avanza; si alguno rema en la contraria, sea del lado que sea, el barco se frena e incluso deja de avanzar”.
Sobre la lluvia, ha recalcado el riesgo que supone para el patrimonio de las hermandades: “Por suerte, ninguna de nuestras imágenes ha sufrido daños. Pero procesionar con lluvia implica un riesgo extremo. Nuestra obligación también es proteger el patrimonio de nuestras hermandades y cofradías, ya sean imágenes, tronos, túnicas o estandartes”. Ha recordado las escenas vividas durante algunas salidas precipitadas: “Correrías, gritos, nerviosismo, decisiones que se deben tomar en un instante… En cualquiera de estos momentos ese patrimonio y, sobre todo, nuestras imágenes y quienes las portan, se pueden ver comprometidos”. Y ha concluido que “suspender una procesión es una decisión muy difícil de tomar, pero como decía alguien muy querido, quien evita el riesgo evita el peligro”.
En el lado positivo, Redondo ha querido resaltar lo vivido en estos días: “Reencuentros, trabajo conjunto, risas, compañerismo, agradecimientos, lágrimas, emociones, Pasión, Devoción… En fin, los mejores y más bonitos sentimientos, solo explicables si se vive y se siente la Semana Santa”.
También ha destacado la alta participación y la afluencia de público, incluso pese a las inclemencias meteorológicas: “Las calles de Alhama se han visto plagadas de gente en cada uno de los desfiles procesionales. El ambiente en nuestro pueblo, sobre todo el Domingo de Resurrección, a pesar de la lluvia, ha sido espectacular. La afluencia de gente de fuera de Alhama ha sido notable y eso repercute en el beneficio de todos los alhameños y alhameñas”.
En cuanto a su hermandad, ha mostrado su satisfacción por la implicación y el crecimiento: “Nuestra Banda de Cornetas y Tambores ha crecido de manera considerable. Además, cada vez hay más jóvenes en las filas de cirios, empujando la carroza del Viernes Santo, portando estandartes, colaborando en las tareas previas… en definitiva, aportando su granito de arena”.
Redondo concluye su valoración con una nota de esperanza: “Un orgullo ver que, de momento, queda Semana Santa alhameña para rato”.