Gebas celebró el sábado 12 de julio una nueva edición de su ya tradicional ruta senderista nocturna, una cita con la naturaleza y los vecinos que el pedáneo Paul Stratford ha querido compartir a modo de crónica personal.


“Un poco después de las ocho de la tarde, casi medio centenar de valientes senderistas de todas las edades partimos del Salón Social de Gebas para una aventura muy especial, bajo la luz de la luna llena… o eso pensábamos”, cuenta el pedáneo. “Mientras nosotros nos preparábamos para andar, la Asociación de Vecinos ya estaba afanándose en preparar bocadillos y refrescos para el descanso que nos esperaba a mitad de camino”.





El grupo avanzó por el cruce hacia el cementerio, encontrándose pronto con las espectaculares vistas de este paisaje protegido. “Fue una tarde perfecta, con la refrescante brisa de Gebas acariciándonos, y ese sol poniente que proyectaba sus sombras y luces como si estuviera bailando entre los barrancos. Un espectáculo natural difícil de describir”.
La ruta siguió por el Camino de los Azagadores hasta el mirador. “Desde ahí se ve todo: una vista de 360° que nunca decepciona. Es uno de esos sitios que, aunque vengas cien veces, siempre te asombran”.
Después, el descenso por los suaves y polvorientos caminos de arcilla los llevó hasta el Barranco del Agua. “Ahí donde convergen dos barrancos camino del embalse de Algeciras. Las erosiones milenarias forman un paisaje lunar que parece de otro planeta. Y justo después, llegó la cuesta… ¡Qué buena excusa para parar y echar fotos con la puesta de sol de fondo!”.
Ya más arriba, en el cruce del Camino de la Huerta Abajo y el de la Llana de los Arejos, esperaba una grata sorpresa. “Doblando la esquina, nos encontramos con la imagen encantadora de Diego Andreo y mi mujer, Alison, que habían preparado una mesa con bocadillos, bebidas heladas y sandía. Fue un descanso muy bienvenido. Charlamos y empezamos a preguntarnos si, esta vez, la luna aparecería en nuestra ruta”.
Con Protección Civil acompañando en todo momento, la marcha continuó al caer la noche. “Mientras nos acercábamos al embalse de Algeciras, el aire se llenaba de los sonidos de las criaturas nocturnas. En lo alto de los escalones que bajan hasta el agua, descansamos otra vez. Bajaron y contaron los escalones, mientras otros fotografiaban las luces nocturnas y los reflejos en el agua”.
Sin rastro aún de la luna, emprendieron el regreso. “Con los dedos cruzados y mirando por encima del hombro cada pocos minutos, finalmente pude verla aparecer sobre Carascoy. Y antes de llegar a Casas Altas… no nos decepcionó: una increíble luna llena se alzó ante nuestros ojos y fue creciendo, iluminando los caminos que nos quedaban hasta volver al corazón de Gebas”.
De vuelta al punto de partida, aguardaba un último momento de hospitalidad. “De nuevo estaban Diego y Alison, esta vez con sillas y agua limón casero. ¡Qué manera tan refrescante de terminar!”. Y con humor, añade: “Una fantástica ruta nocturna y nadie fue mordido por el hombre lobo”.
Como broche final, tuvo lugar una de las tradicionales rifas de un jamón. “El premio fue para uno de los participantes, Pedro Ginés Cánovas. ¡Enhorabuena!”
El pedáneo concluye con una invitación: “Nos vemos pronto en nuestras Fiestas Patronales, donde habrá más acción, diversión, la mejor música en directo y, como siempre, algo para todos”.