
Foto María Cánovas
Durante el recorrido se intercalaron marchas procesionales tradicionales con piezas populares como Paquito el Chocolatero, que aportaron un toque festivo a la jornada. Sin embargo, cuando la procesión atravesaba la zona del Jardín de los Patos y el Resucitado comenzaba la subida hacia San Lázaro, la lluvia se intensificó notablemente, lo que obligó a que cada cofradía llevara su trono directamente a su sede.






Alhama de Murcia vivió el domingo 20 de abril una de las jornadas más especiales y emotivas de su Semana Santa con la tradicional Procesión del Encuentro Glorioso, que este año tuvo como protagonista inesperado a la lluvia.





















A las 10 de la mañana partieron desde la Parroquia de San Lázaro Obispo las cinco imágenes representativas de las cinco cofradías y hermandades participantes: el Cristo Resucitado (Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno), la Virgen de los Dolores (Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores), la Verónica (Hermandad de la Santa Mujer Verónica), María Magdalena (Hermandad de Santa María Magdalena) y San Juan (Cofradía de San Juan Evangelista). Cada una recorrió diferentes itinerarios por las calles del municipio hasta confluir en el centro del pueblo, en las inmediaciones del Jardín de los Patos, donde estaba previsto el tradicional encuentro a las 11:00 h.
Sin embargo, alrededor de las 10:30 h comenzó a lloviznar, lo que obligó a adelantar el acto y simplificar su desarrollo. No se realizó la habitual locución desde el edificio central, y todo se llevó a cabo con mayor agilidad.
La última imagen en salir fue la del Cristo Resucitado, que este año se adelantó por la lluvia. La talla, obra del joven escultor totanero Alberto Marín López, se estrenaba como novedad de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
A pesar de las prisas, no faltaron los momentos simbólicos. El paso del Sepulcro vacío y la Cruz, perteneciente también a los “moraos”, fue el primero en colocarse en el centro del pueblo, marcando el escenario del encuentro. Fue desde ese mismo paso desde donde se soltaron las palomas tras el desprendimiento del manto negro de la Virgen de los Dolores, representando el paso del luto a la alegría pascual. A continuación comenzó el esperado “baile de tronos”, mientras una fina lluvia acompañaba la escena sin restarle emoción.
Durante la procesión, se sumaron también algunos elementos característicos de las hermandades. La Cofradía de San Juan Evangelista desfiló con el pequeño San Juan, llevado por niños que imitaban el ritmo del paso de los portapasos mayores, provocando la ternura y el aplauso del público. Por su parte, la Hermandad de la Santa Mujer Verónica incorporó a la procesión, al paso por la iglesia de San Lázaro tras el encuentro, el paso de La Aparición de Jesús a Santo Tomás. La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores incluyó también a los más pequeños, que portaban un pequeño trono con la imagen del Corazón de Jesús, desde el cual repartían caramelos.
Cabe destacar que la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno no pudo sacar en esta ocasión al Niño Jesús Glorioso, debido a la inestabilidad del tiempo.
La procesión se organizó como es habitual: primero los morados, seguidos por los colorados, los azules, los blancos y los negros. Cada trono desfiló con esmero, luciendo una cuidada ornamentación floral. Destacaron San Juan y la Verónica, por su vistosidad y el entusiasmo de sus portadores, lo que también se reflejó en los pasos de María Magdalena y la Virgen de los Dolores, engalanada con su habitual manto de rosas. El Cristo Resucitado, como novedad del año, despertó gran expectación entre el público.
Durante el recorrido se intercalaron marchas procesionales tradicionales con piezas populares como Paquito el Chocolatero, que aportaron un toque festivo a la jornada. Sin embargo, cuando la procesión atravesaba la zona del Jardín de los Patos y el Resucitado comenzaba la subida hacia San Lázaro, la lluvia se intensificó notablemente, lo que obligó a que cada cofradía llevara su trono directamente a su sede.
Aunque el tiempo trastocó el desarrollo previsto, el Domingo de Resurrección alhameño volvió a brillar por la implicación de cofrades, músicos, vecinos y visitantes, cerrando con emoción una Semana Santa llena de tradición, fe y fervor popular.