El artículo 47 de la Constitución Española declara que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, y atribuye a los poderes públicos la obligación de promover las condiciones necesarias y establecer las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho.
Cuando uno lee esto, es inevitable soltar una carcajada, quedarte «ojiplático» con la boca abierta y su correspondiente babeo, o que tu cara se vuelva de un imposible fucsia/marengo.
Las reacciones se intensifican si, de repente, mientras que harto de trabajar, harto de pagar alquileres desorbitados y comer habichuelas viudas, tienes que romper la alcancía por enésima vez, porque en la revisión del coche te han dado un disgusto y, ese poquito que tenías ahorrado para irte dos días a Alpedrete, que no a las Bahamas, se esfuma convertido en un sistema elevador de ventanillas nuevo. Mientras tanto, a esos poderes públicos, a los que se refiere la Constitución, les importa un rábano que tú no disfrutes de una vivienda digna. A pesar de tus esfuerzos, porque todos los suyos son para disfrutar con Carlota, Ariatna o la Colombiana; darles contratos millonarios a sus colegas, y recoger a posteriori sus detallitos correspondientes por tan amables favores. Y por supuesto invertir su tiempo y dinero en adquirir, ellos mismos, sus amigos, defensores y usureros varios, viviendas para especular y pedirte a ti cantidades desorbitadas por cinco metros cuadrados.
Es entonces cuando te aflora un instinto asesino en el que no te reconoces. Instinto que descargas en tu bando contrario, o eso piensas, como si no fueran todos iguales. Y te peleas con tu vecino, con tu amigo de la infancia y con quien haga falta, para seguir adorando y teniendo a los grandes sinvergüenzas de este país pegándose la vida padre a tu costa.
¿Cómo lo hacen señores?, ¿en qué momento se dieron ustedes cuenta de que somos tontos?
Aquí todos nos merecemos gambas y jamón, no solo unos pocos. O qué se creen los amigos de Carlota y la Colombiana, que Maria Antonieta no tuvo su merecido. Pues sí, lo tuvo y fue cuando el pueblo se hartó de comer tomates podridos.
Pero vamos al grano, a la vivienda. No hay que irse a ciudades como Barcelona o Madrid para hablar del problema. En Alhama no hay vivienda. Desde aquí lanzo varias preguntas al aire, ¿se piensa dar una solución a esto?; terreno hay, de hecho, Alhama posee un término municipal bastante curioso. ¿Se piensan dar oportunidades a las familias para que construyan sus viviendas a un precio razonable?, ¿se piensa intervenir o invertir de alguna manera en este tema?, ¿alguien se ha percatado de la cantidad de casas viejas que hay cerradas?, ¿haremos algo para que nuestros jóvenes no se empadronen en Librilla como está sucediendo?
Los ciudadanos que trabajan y son honestos con sus deberes constitucionales deben tener oportunidades para prosperar, y sin embargo ven sus derechos vulnerados y mancillados.
Según Murcia Plaza, Alhama es el municipio de la Región donde más creció el precio de la vivienda en el último año. En concreto un 50% más que al año anterior. El metro cuadrado de una casa cuesta 1.616€, estamos trescientos euros por encima de Murcia y Cartagena.
Comentando estos datos, una queda atónita viendo el orgullo que esto produce en algunos vecinos. Sinceramente no entiendo que tan orgullosa pueda estar una persona a la que le afecta dicha situación. Puestos en esa tesitura normal que, a grandes escalas, nos expolien y se fundan nuestros impuestos a su antojo y al de sus amigos. Total, nosotros nos sentiremos orgullosos, que con eso, ya es suficiente.