Roberto García de la Calera subraya el papel del profesorado y el valor de una iniciativa no evaluable que el alumnado “conoce y espera cada año”





El IES Valle de Leiva celebra estos días una nueva edición de su Semana Cultural, una iniciativa que, según destaca su director, Roberto García de la Calera, se ha consolidado como una de las señas de identidad del centro tras más de dos décadas de trayectoria. Coincidiendo con la festividad de Santo Tomás, patrón de la enseñanza secundaria, el instituto desarrolla una amplia programación centrada este año en los inventos y los descubrimientos.

El director explica que la Semana Cultural se organiza desde hace 21 años con el objetivo de implicar a todos los departamentos del centro en un proyecto común. “Es una semana en la que participan todos los departamentos”, señala, recordando que cada curso se elige una temática consensuada entre los jefes de departamento. En esta edición, el tema de los inventos y los descubrimientos fue seleccionado entre varias propuestas, siguiendo la misma línea de años anteriores dedicados, por ejemplo, al medio ambiente, la paz o el aniversario del propio instituto.
La preparación de la programación comienza meses antes. Según detalla, el tema suele fijarse a finales de octubre, lo que permite a los departamentos trabajar durante noviembre en el diseño de actividades. Desde la dirección se insiste en que todos los departamentos deben participar, “les cueste más o les cueste menos por el tema”, como parte del compromiso colectivo que sostiene esta iniciativa.
La Semana Cultural se concibe como una actividad complementaria y no evaluable. Una decisión que, según explica el director, se tomó para evitar desigualdades y competencia entre departamentos. “No es una necesidad curricular”, reconoce, pero sí considera que se ha convertido en una tradición muy arraigada: “Los alumnos se la saben, conocen las actividades y hay propuestas que llevan muchos años funcionando”.
En cuanto a la respuesta del alumnado, el director admite que la participación es desigual, algo que ocurre cada año. Hay actividades que tienen una gran acogida, mientras que otras despiertan menos interés. “Hay actividades que arrasan, como el Pasapalabra”, apunta, señalando que, pese a repetirse edición tras edición, siguen siendo muy populares entre los estudiantes. Aun así, el centro trabaja para dar a conocer con antelación toda la programación y facilitar que el alumnado elija según sus intereses.
Esta edición incorpora además actividades vinculadas a la sensibilización y los temas transversales, como las dedicadas a la discapacidad visual. En este sentido, el director destaca que en los últimos años el centro ha avanzado hacia una visión más amplia de la educación. “Antes estábamos muy centrados en lo académico”, explica, señalando que ahora se está dando un mayor impulso a contenidos que tienen que ver con valores, inclusión y formación integral del alumnado.
Por último, García de la Calera pone en valor el papel del profesorado, al que califica como fundamental para el desarrollo de la Semana Cultural. Reconoce el esfuerzo que supone preparar estas actividades y admite que “no siempre corresponde la respuesta del alumnado al trabajo que hay detrás”, aunque subraya que, pese a la renovación del equipo docente con el paso del tiempo, la Semana Cultural sigue manteniéndose como una tradición viva que el centro no se plantea abandonar.
Durante la Semana Cultural, el centro acoge exposiciones permanentes en el vestíbulo dedicadas a inventores y grandes descubrimientos, junto a una amplia variedad de actividades prácticas y participativas que se desarrollan a lo largo de la jornada lectiva y, especialmente, durante los recreos. Talleres de cianotipia, escape rooms temáticos, gymkanas tecnológicas, concursos como Pasapalabra, campeonatos de cálculo mental y cubos de Rubik, actividades musicales, juegos de lógica y ajedrez, propuestas en lengua inglesa y acciones de sensibilización relacionadas con la discapacidad visual conforman una programación diversa, diseñada para implicar al alumnado en un aprendizaje diferente y complementario al del aula.