El IES Valle de Leiva ha aplicado este martes su protocolo contra el calor por tercera vez en lo que va de curso, una situación que desde el Ayuntamiento de Alhama se considera inadmisible y que evidencia el abandono institucional que sufre la comunidad educativa del municipio.
La jornada se desarrolló sin sorpresas, ya que tanto el profesorado como el alumnado y las familias estaban preparados para la interrupción. Sin embargo, desde el equipo de gobierno se advierte que esta aparente normalización de la situación no puede ocultar la gravedad del problema. Según señala el concejal de Educación, Antonio García Martínez, se trata de un “fracaso político” que obliga a los estudiantes a desplazarse bajo temperaturas extremas y a las familias a reorganizar su vida laboral por la falta de condiciones en las aulas.
El edil denuncia que, aunque el centro cuenta con un protocolo propio, los umbrales de temperatura que se manejan son superiores a los establecidos por la normativa autonómica, que permite suspender clases al superar los 27°C. En el Valle de Leiva, en cambio, se espera hasta los 30°C, límite que se volvió a alcanzar este martes. Esta diferencia, apunta, no es accidental, sino consecuencia directa de la inacción de la Consejería de Educación, que ignora las demandas reiteradas del Ayuntamiento.
Desde el consistorio recuerdan que los ayuntamientos tienen competencias en mantenimiento de colegios de infantil y primaria, pero no en los institutos, donde la responsabilidad recae exclusivamente en la Comunidad Autónoma. Por ello, aunque desde Alhama se apoya y se denuncian públicamente estas situaciones, la inversión en infraestructuras como la instalación de sistemas de climatización depende directamente del Gobierno regional.
La crítica se extiende también al CEIP Sierra Espuña, cuyo ascensor-salvaescaleras lleva años fuera de servicio, lo que supone un obstáculo inaceptable para el alumnado con movilidad reducida. Esta situación, denuncia García Martínez, vulnera el derecho a una educación inclusiva y ejemplifica la brecha creciente entre centros de diferentes municipios.
Desde el Ayuntamiento se exige que la Consejería cumpla con sus obligaciones en materia de educación secundaria y atienda los proyectos pendientes también en primaria. “No es una cuestión de calor o de presupuestos, sino de voluntad política”, afirma el concejal.
El equipo de gobierno local reitera su compromiso con la educación pública y anuncia que continuará ejerciendo presión institucional para lograr soluciones permanentes. “Nuestros estudiantes merecen instalaciones dignas, y las familias, certezas. La próxima vez que el termómetro marque 30°C, no debería ser el centro quien actúe, sino la Consejería quien lo prevenga”, concluye García Martínez.