Hace unas horas le contaba a mi hija que hoy era un día triste, raro, que tenía un sentimiento extraño de tristeza que no podía explicar. A lo que me dice: -claro mamá, porque hoy es el “Blue Monday”.
Diez años ella y yo, aprendiendo de sus cosas.
Puede que la teoría que envuelve al tercer lunes de enero sea correcta, pero cierto es que el suceso de Adamuz ayuda mucho a que hoy haya sido un día azul noche, oscuro.
Porque las tragedias que azotan a personas inocentes duelen, y más cuando las sientes tan de cerca. Y piensas, podría haber sido yo, o un familiar o alguien querido. Todos estamos expuestos a que nos suceda algo así, aunque en el día a día creamos que con nosotros no va la cosa.
Hoy ha sido un día de lazos negros, fotos con vías de tren grises, frases de sentimiento en los post de Instagram. Hoy ha sido el día de los lamentos en el trabajo, de conversaciones tristes y de dolor. Pero también ha sido el día en el que las aves carroñeras, y tontos de turno, no pueden dejar a un lado la política para ser, por un segundo de sus vidas, humanos.
De los líderes me lo espero, aunque algunos tienen más talante que otros. Sabemos que están ustedes ahí por vivir con los privilegios que viven, pero, ¿y los ciudadanos de a pie? que me expliquen a mi ese odio y esa obsesión.
Tan pobres de espíritu son que no tienen una palabra de piedad para esas víctimas, para esas familias destrozadas. He llegado a leer comentarios horribles.
Y ya de los precios de las compañías de viaje alzados a niveles desorbitados aprovechando la ocasión, ni hablar.
Sois la carroña del mundo, ese tipo de personas que no quiero que estén cerca de mi gente querida.
Gracias que no todo el mundo es así, aunque últimamente hagáis tanto ruido que nubléis a la gente bonita y noble de corazón. Vosotros hacéis los lunes, martes, miércoles y el resto de la semana tristes, sois la tristeza del mundo.
Pero, muy por encima de vosotros están los habitantes de Adamuz, ese lotero llevando a heridos en su Quart, ese alcalde consternado y dispuesto a lo que haga falta, esas personas que han ofrecido sus casas, sus coches a las víctimas, sin preguntar a quién votas, de dónde eres o dame tanto por ayudarte… esas personas que tiñen de verde esperanza, lo que ustedes, carroña humana, manchan de negro.