En la Edad Media, fue cuando el cristianismo comenzó a institucionalizarse y adoptar ideas misóginas y de sometimiento.
Dos modelos de mujer: Eva, la pecadora, la tentación, de quien todas las mujeres son hijas y por tanto no tienen salvación.
En el otro extremo, María: un ideal de pureza y virginidad inalcanzable.
Las mujeres molestaban a los padres de la Iglesia, y eran seres incompletos, imperfectos, analfabetos e incultos. Sin embargo, muchas de las figuras que destacaron en el medievo fueron religiosas y místicas, algo que no es de extrañar ya que en los monasterios, al menos durante un tiempo, las mujeres gozaron de cierta libertad de movimiento al margen de los hombres, ymuchos conventos femeninos funcionaban como verdaderos feudos en los que las abadesas hacían y deshacían a su antojo.
Tuvieron un camino difícil, pero consiguieron grandes cosas, y con sus vidas fueron fuente de inspiración para otras muchas mujeres.
Hubo figuras emblemáticas pero también otras más desconocidas y de algunas de ellas apenas tenemos unas cartas como referencia, algo que nos demuestra que seguramente hubo muchas más mujeres que se salieron de ese camino marcado pero que fueron arrinconadas por la historia.
Vamos a conocer algunas de esas sabias medievales rescatadas del olvido, en esta Alfombra olvidada y en las sucesivas, y anteriores, alfombras.
Herrada de Landsberg
Fue una abadesa alsaciana que embarcó a las monjas de su convento en toda una aventura intelectual: escribir una enciclopedia que recopilaba todo el saber conocido hasta el momento. Esta obra se llama “Hortus deliciarium” (El jardín de las delicias) y tiene 324 páginas. Además, fundó una comunidad de canónigos, otra de monjas y un hospital.
Sabina von Steinbach
Aunque se sabe poco de esta mujer, muchos piensan que sería la hija de Erwin von Steinbach, maestro constructor de la catedral de Estrasburgo (Francia). Sabine se habría formado como escultora y pintora en el taller de su padre, y a ella se le atribuyen las esculturas de Iglesia y Escultura en la citada catedral.
Jacoba Felice
En la Edad Media la aportación de las mujeres en el campo de la medicina se limitaba a asistir los partos y poco más. El caso de la italiana Jacoba es paradigmático ya que ejercía como médico y además cobraba por sus consultas, es decir: era una profesional. Debido a esto, Jacoba fue juzgada por un tribunal universitario, obligada a pagar una multa y amenazada de excomunión.