En la Edad Media fue cuando el cristianismo comenzó a institucionalizarse y adoptar ideas misóginas y de sometimiento.
Dos modelos de mujer: Eva, la pecadora, la tentación, de quien todas las mujeres son hijas y por tanto no tienen salvación.
En el otro extremo, María: un ideal de pureza y virginidad inalcanzable.
Las mujeres molestaban a los padres de la Iglesia, y eran seres incompletos, imperfectos, analfabetos e incultos. Sin embargo, muchas de las figuras que destacaron en el medievo fueron religiosas y místicas, algo que no es de extrañar ya que en los monasterios, al menos durante un tiempo, las mujeres gozaron de cierta libertad de movimiento al margen de los hombres, ymuchos conventos femeninos funcionaban como verdaderos feudos en los que las abadesas hacían y deshacían a su antojo.
Tuvieron un camino difícil, pero consiguieron grandes cosas, y con sus vidas fueron fuente de inspiración para otras muchas mujeres.
Hubo figuras emblemáticas pero también otras más desconocidas y de algunas de ellas apenas tenemos unas cartas como referencia, algo que nos demuestra que seguramente hubo muchas más mujeres que se salieron de ese camino marcado pero que fueron arrinconadas por la historia.
Vamos a conocer algunas de esas sabias medievales rescatadas del olvido, en esta Alfombra olvidada y en las sucesivas, y anteriores, alfombras.
Trótula de Ruggiero
Trótula fue la médica más famosa de las mujeres de la Escuela de Salerno, Italia, un centro de saber laico que permitía la presencia femenina. Escribió diversos tratados sobre ginecología y obstetricia que han sido consultados por médicos de toda Europa durante muchos siglos después.
Lubna de Córdoba
Lubna fue, sin duda, una de las primeras intelectuales andalusíes que se conocen. Aunque nació como esclava, Lubna en seguida llamó la atención del califa Al-Hakam II, que la contrató como secretaria y escriba. Terminó dirigiendo la Biblioteca Real de Córdoba e impulsando, junto a Hasdai ibn Shaprut, la Biblioteca de Medina Azahara cordobesa.
Matilde de Magdeburgo
Matilde de Magdeburgo fue una mística alemana autora del libro “La luz resplandeciente de la divinidad”, y además acabó convirtiendo el convento de Helfta en uno de los centros más famosos del misticismo medieval femenino.
Matilde fue criticada por, además de ser mujer, escribir su obra en un idioma vulgar que no era el latín. Se cree que Dante, en su obra “Divina Comedia”, dedicó un pequeño homenaje a esta mística medieval en el personaje de Matelda.